sábado, 8 de marzo de 2014

Formar el MHC-I no es tan fácil

El complejo de histocompatibilidad tipo 1 está diseñado para presentar patógenos intracelulares en la superficie de la membrana plasmática, en donde los linfocitos citotóxicos pueden detectarlo. La mayoría de los péptidos del MHC-I se derivan de proteínas citosólicas o nucleares, que son degradadas secuencialmente por el proteosoma y por peptidasas citosólicas. Cuando las proteínas son cortadas los péptidos resultantes se unen a chaperonas o a un transportador llamado el TAP que se localiza en la membrana del RE.

Cuando un péptido es transportado por el TAP al interior del RE se puede unir a chaperonas o a aminopeptidasas del RE. La PDI es una chaperona que une péptidos de distintas longitudes y secuencias, los péptidos que se unen a la PDI son protegidos de la degradación. Finalmente, los péptidos pueden ser rápidamente re-translocados en el citosol, esto con el fin de mantener una concentración baja de péptidos en el RE y de garantizar que solo los péptidos más nuevos permanezcan en él.

El MHC-I tiene que tener una alta afinidad por los péptidos debido a que estos permanecerán en la superficie de las APCs por días hasta que ellas migren a los nodos linfáticos a presentarlas. Solo los complejos que tengan una alta afinidad pueden llegar a la membrana plasmática. Para poder unir el péptido al MHC, se necesita del denominado complejo de carga de péptidos que está formado por las proteínas tapasina, calreticulina y la oxidorreductasa ERp57; estas proteínas se encargan del control de calidad. La PDI es muy importante en el ensamblaje del MHC, en los estudios cuando esta proteína es depletada se produce una acumulación de MHC-I. La PDI provee una actividad oxidorreductasa para permitir que el puente disulfuro que “amarra” el péptido deje de ser receptivo y se libere el péptido. En resumen, las proteínas PDI y ERp57 se colaboran para reducir y oxidar las interacciones entre el MHC y los péptidos anclados.


El CMV (Citomegalovirus) ha evolucionado para atacar la vía del MHC-I, su proteína US3 se une al TAP y a la tapasina. En las últimas investigaciones se ha visto que la US3 se une a la PDI reduciendo la capacidad de las células de presentar antígenos.


Cell 127, October 20, 2006 ©2006 Elsevier Inc.

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